Nour

Las incursiones en otras danzas la han dotado de una mayor delicadeza y elegancia, y una excelente interpretación de la música, que transmite a su cuerpo dando una apariencia muy natural y nada artificiosa.

NOUR

Nació en Moscú y empezó a tomar clases de coreografía desde los 8 años, centrándose en danza folclóricas de Uzbekistán, Tadjikistán y Azerbaijan. A los 10 años ya bailaba profesionalmente en los escenarios, presentando las danzas folclóricas de su tierra, y tras conocer a la célebre bailarina india Rina Dayal, incursionó en las danzas indias BharatNatyman y Kathak. Ya entonces empezó a ser evidente una gran cualidad en ella: el no ser percibida como extranjera en ninguna parte, pese a que lo fue en todas, por su gran capacidad de integración, adaptación y comunión con el folklore y la cultura local.

A los 13 años empezó a incursionar en el ballet ruso y se unió a las compañías de ballet de Moscú, y fue a los 15 que llegó a sus manos la primera cinta de música árabe. Quedó cautivada por su estilo y se interesó en aprender la danza oriental, lo cual fue tremendamente fácil para ella, que ya dominaba la sutilidad del baile uzbeko y la energía de los bailes indios. Mediante el autoaprendizaje, Nour desarrolló nuevos movimientos y fue creando su propio estilo personal, llegando a enamorarse de la danza oriental y a convertirse en su favorita.

Dejando las compañías, inició su carrera en solitario por Jordania, Emiratos Árabes, Turquía, Grecia y Sri-Lanka. En el año 1994, ganó el primer puesto en la primera competición rusa de bellydance. Fue entonces, al ver su talento, cuando le recomendaron viajar a Egipto a perfeccionarse, porque era la cuna de la danza oriental. Así que se trasladó a El Cairo y allí conoció a su futuro marido, el cantante sirio Yasser. Desde entonces Nour ha permanecido en esta tierra trabajando profesionalmente como bailarina en diversos hoteles de 5 estrellas, pero sobre todo destacan sus intervenciones en bodas, que ella considera más honorable que el trabajo en restaurantes o clubs nocturnos.

Conoció a Raqia Hassan y participó entre 2000 y 2002 en su festival Ahlan Wa Sahlan. Hoy en día, es una de las bailarinas más populares de Egipto y casi nadie parece recordar que nació rusa.

Nour domina el estilo egipcio con su sello personal, al que ella añadió sus propias creaciones y nuevos movimientos, configurando un estilo muy propio. Las incursiones en otras danzas la han dotado de una mayor delicadeza y elegancia, y una excelente interpretación de la música, que transmite a su cuerpo dando una apariencia muy natural y nada artificiosa.

Se siente cómoda con la música y baila sin esfuerzo ni afectación alguna. En conjunto resulta una bailarina muy amena y agradable de ver, que destaca por su carisma y su simpatía de cara al público. Toda una veterana que poco tiene a envidiar a otras excelentes bailarinas afincadas en Egipto, que ha convertido en su segunda patria.


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